Me llamo Antonio Ferrer y soy agricultor ecológico en Cartagena. La finca está dedicada al cultivo de almendro, algarrobo y olivo, con certificación ecológica desde 30 años y más de un siglo de tradición


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Más de un siglo de historia familiar...


30

Años de experiencia

D esde siempre he estado vinculado a la tierra. No solo es mi profesión: es mi forma de vida. En el Huerto del Libreño trabajo cada día con una idea clara: producir alimentos de calidad respetando el entorno que los hace posibles. Para mí, la agricultura no es una actividad industrial, sino un equilibrio entre tradición, conocimiento y responsabilidad.

Huerto del Libreño forma parte de una tradición agrícola que supera los cien años.

Antes que yo, otras generaciones trabajaron esta misma tierra, cuidando almendros, algarrobos y olivos con los medios que tenían en cada época.

He heredado no solo la finca, sino también una manera de entender el campo: constancia, respeto por los ciclos naturales y compromiso con el trabajo bien hecho.

Continuar esa tradición no significa quedarme anclado en el pasado. Significa honrarla haciendo que evolucione.

Mi compromiso con la agricultura ecológica

H ace más de 30 años la finca obtuvo certificación ecológica. En aquel momento no era algo  habitual; fue una decisión basada en convicción, no en tendencia. Trabajo sin pesticidas ni fertilizantes químicos, cuidando la fertilidad natural del suelo y fomentando la biodiversidad. Creo firmemente que la salud del cultivo empieza en la salud de la tierra.

La agricultura ecológica no es solo eliminar productos químicos. Es entender el ecosistema completo y trabajar en armonía con él.

Gestiono personalmente toda la explotación: planificación del cultivo, mantenimiento, recolección y seguimiento de la certificación ecológica. Mantengo los abancalamientos tradicionales con muros de piedra seca —las conocidas pedrizas— que ayudan a conservar el suelo y forman parte del paisaje agrícola de Cartagena. Además, trabajo en la conservación y repoblación de flora autóctona, favoreciendo un entorno equilibrado y sostenible.

Al mismo tiempo, incorporo tecnología y formación continua para mejorar la gestión agrícola, optimizar recursos y asegurar la viabilidad de la finca a largo plazo.

Mirando al futuro


Mi objetivo no es solo producir cada campaña. Mi objetivo es que la tierra siga viva dentro de muchos años. 

Quiero mantener Huerto del Libreño como un espacio agrícola sostenible, productivo y respetuoso con el entorno. Una finca que conserve su identidad, su paisaje y su diversidad. Porque al final, la tierra no nos pertenece: la cuidamos durante un tiempo y la dejamos en herencia.